Recomendaciones del Profeta (PBD) sobre el mes de Ramadán

Recomendaciones del Profeta (PBD) sobre el mes de Ramadán


Las 10 instrucciones del Profeta (PBD) para el mes de Ramadán… El ayuno hasta el martirio… El ayuno del Rey… El ayuno del Profeta Jesús (P)…‌

Una de las narraciones más completas sobre la llegada del bendito mes de Ramadán se encuentra en el Sermón de Sha'baniya. Este discurso, pronunciado por el Profeta Muhammad (PBD) en los últimos días del mes de Sha'ban, justo antes del inicio de Ramadán, es una guía invaluable. En este sermón, el Profeta (PBD) ofrece diez recomendaciones esenciales para prepararse para este sagrado mes. Estas recomendaciones se dividen en dos categorías: cinco de ellas enfocadas en la dimensión social y pública, y las otras cinco, en la dimensión ética e individual.

Se ha narrado que el Mensajero de Dios (PBD) dijo en una parte de este sermón:

"Dad limosna a los pobres y necesitados, honrad a vuestros ancianos, mostrad misericordia a vuestros pequeños, mantened los lazos familiares, refrenad vuestras lenguas, evitad mirar lo ilícito y escuchar lo prohibido. Sed compasivos con los huérfanos, buscando así que Dios se apiade de vuestros propios huérfanos. Arrepentíos ante Dios de vuestros pecados y elevad vuestras manos en súplica durante los momentos de oración." [1]

 

Historias sobre el ayuno

El último ayuno de Ya’far al-Tayyar

Durante la batalla de Mu’tah, uno de los enfrentamientos más trascendentales en la historia del Islam, se hizo evidente la disparidad de fuerzas: el ejército enemigo contaba con entre treinta y cuarenta mil hombres, mientras que las filas del Islam apenas sumaban tres mil. Al estallar el combate, Ya’far, hermano del Imam Alí (P), demostró un valor inquebrantable. Desjarretó a su propio caballo y desmontó, señalando así que no habría retirada.

Luchó con bravura hasta que ambos brazos le fueron mutilados y su cuerpo quedó cubierto de heridas profundas, de las cuales la sangre brotaba sin cesar.

Abdul-lah, testigo de los hechos, narra lo sucedido:

Acompañé a Ya’far al-Tayyar en sus últimos instantes, cuando apenas le quedaba un aliento de vida. Lo llevé bajo una tienda para tratar sus heridas, pero él yacía con los ojos cerrados. Al percibir su intensa sed, llené un recipiente con agua, lo acerqué a su rostro y sacudí suavemente su hombro.

Con gran dificultad, abrió los ojos. Le pregunté si quería agua. Para mi sorpresa, él respondió:

“Mantén esta agua cerca de mi cabeza hasta la puesta del sol. Si sigo vivo para entonces, beberé; pero si no sobrevivo, regresaré a Dios con los labios sedientos.”

Le insistí:

“El agua está aquí, ¿por qué esperar hasta el Magreb?”

Ya’far respondió:

“¡Estoy ayunando y no romperé mi ayuno ahora!"

 

El goce espiritual a la sombra de la sencillez

El difunto Fazel Tuni, uno de los más renombrados eruditos y sabios shiítas, relató lo siguiente:

“Recuerdo un año en el que me encontraba en la ciudad de Mashhad dedicado al estudio. Durante aquel bendito mes de Ramadán, la pobreza era tal que solo en tres ocasiones pude disponer de pan y yogur para el Suhur (la comida antes del amanecer); el resto de los días mi sustento no fue más que pan y cebolla. Sin embargo, fue precisamente en ese año donde hallé la mayor pureza interior y experimenté un inmenso placer espiritual en el alma”.

 (Ref. Qasas al-Ulama, historias de la vida de los eruditos, p. 13.)

 

¿El ayuno o el trono?

Uno de los monarcas de la dinastía Qayar, buscando un pretexto para eximirse de la obligación religiosa, envió una carta al Gran Ayatolá Mirza Shirazi durante el bendito mes de Ramadán con el siguiente argumento:

«Cuando ayuno, la severidad del hambre y la sed me provocan tal furia que, sin dominio de mí mismo, ordeno la ejecución de personas inocentes. Por lo tanto, le solicito que emita una dispensa religiosa (fatwa) que me permita no ayunar».

La contundente respuesta de Mirza Shirazi no se hizo esperar:

«En el nombre del Altísimo. El mandato de Dios es inalterable; el gobernante, en cambio, es reemplazable. Si no eres capaz de controlar tu ira, abdica del trono para que una persona de fe ocupe tu lugar y así deje de derramarse sangre inocente en vano»

 

El ayuno perpetuo del Profeta Jesús (P)

El Profeta Jesús (la paz sea con él) ayunaba todos los días de su vida. Su vestidura era de lana basta y su alimento, pan de cebada. Era un arquero certero; cuando se proponía cazar para sustentarse, su flecha jamás erraba. Dondequiera que le sorprendía el atardecer, se erguía en oración y adoraba a Dios ininterrumpidamente desde el inicio de la noche hasta que el sol volvía a despuntar al día siguiente.

Siempre que pasaba junto a una asamblea de su pueblo y alguien le exponía una necesidad, él la satisfacía de inmediato. Jamás se detenía en lugar alguno sin realizar antes dos ciclos de oración. Tales fueron sus virtudes y su elevado estatus hasta el momento en que Dios lo ascendió hacia Sí mismo.

 

 

Instrucciones del Profeta (PBD) para el Ramadán

1. Ayuda a los necesitados

Una de las primeras recomendaciones del Profeta Muhammad (PBD) a quienes ayunan durante el mes de Ramadán es que dirijan su atención a los necesitados, los pobres y los indigentes de su comunidad, brindándoles apoyo y no descuidándolos. [2] El Gran Profeta (PBD) enfatizó esta importancia en diversas ocasiones. En una de sus enseñanzas, afirmó: "La caridad no disminuye la riqueza; por lo tanto, dad caridad". [3]

La biografía del Profeta (PBD) ilustra vívidamente su compasión y su llamado a la generosidad. En una ocasión, mientras estaba reunido con sus compañeros, un grupo de personas descalzas y con vestimenta inadecuada se acercó a él. Al ver su pobreza, el rostro del Profeta (PBD) se transformó. Fue a su casa y, tras un breve lapso, regresó y ordenó a Bilal que convocara a la gente a la oración. Después de la oración, el Profeta (PBD) se dirigió a la congregación: "¡Oh, gente! Temed a Dios, Aquel que os creó a todos de una sola alma, y sabed que Dios os observa. ¡Gente! Sed piadosos y pensad en el Día del Juicio. Que cada uno ayude a los necesitados con lo que pueda: dinares, dírhams, ropa, trigo, dátiles, incluso con un trozo de dátil".

La respuesta de los presentes fue inmediata y conmovedora. Un hombre de los Ansar aportó una bolsa llena de dinero, y esto sirvió de inspiración. Uno tras otro, los presentes ofrecieron diversas formas de ayuda, hasta que se acumularon dos montones de comida y ropa. La alegría se reflejó en el rostro del Profeta (PBD), quien se sintió profundamente conmovido por la generosidad de sus seguidores. [4]

La obligación de ayudar a los necesitados es un principio fundamental en el Islam que se intensifica durante el mes de Ramadán. Durante este mes sagrado, la caridad y la generosidad deben ser redobladas y más visibles. Una de las principales filosofías del ayuno es la empatía hacia los necesitados, la búsqueda de aliviar su sufrimiento y reducir su dolor. [5]

 

2. Respeto a los mayores

La humanidad es una caravana en perpetuo movimiento, un ciclo incesante de nacimiento, crecimiento, madurez y partida. Cada generación sucede a la anterior, tejiendo la intrincada trama de la vida. En este flujo constante, el respeto a los mayores se erige como un pilar fundamental. Los jóvenes y adolescentes deben honrar y reverenciar a aquellos que han recorrido el camino antes que ellos.[6]

Esta es, precisamente, la segunda recomendación social del Profeta Muhammad (PBD): el respeto a los mayores. [7] La importancia de esta virtud se manifiesta en diversas enseñanzas proféticas. Un hadiz revela la trascendencia de la obediencia a los padres:

"Guardaos de ser desobedientes con vuestros padres, pues el aroma del Paraíso se percibe desde una distancia de mil años de viaje, pero nunca llegará a aquellos que hacen enojar a sus padres." [8]

Esta poderosa metáfora subraya la gravedad de la desobediencia y la inmensa distancia que separa a quienes la practican de la bendición del Paraíso. La obligación de honrar a los padres se extiende a la atención y el cuidado. Sayyid Qutb, en su Tafsir Fi Zilal al-Quran, relata un hadiz conmovedor:

Un hombre realizaba el Tawaf (circunvalación de la Kaaba) cargando a su madre sobre sus hombros. Al ver al Profeta (PBD), preguntó: “¿He cumplido con el derecho de mi madre con este acto?”. La respuesta fue reveladora: “No, este acto no compensa ni siquiera uno de losdolores que sintió durante el parto.” [9]

Este hadiz enfatiza la inmensidad de la deuda que tenemos con nuestros padres y la dificultad de retribuir todo lo que han hecho por nosotros. En la práctica, el respeto a los mayores implica cuidar de ellos, especialmente en su vejez. Los jóvenes deben estar presentes, ofrecer su apoyo y, cuando sea necesario, acoger a sus padres en su hogar, evitando la institucionalización en residencias de ancianos.

Es crucial comprender que la juventud es efímera. Algunos pueden pensar que la vejez y sus desafíos son ajenos a su destino, sin darse cuenta de que el tiempo avanza inexorablemente para todos. El Profeta (PBD) nos recuerda la importancia de la empatía y el respeto intergeneracional: "No es de los nuestros quien no respeta a los mayores y no tiene misericordia con los pequeños." [12]

 

3. Misericordia con los pequeños

La tercera recomendación del Profeta Muhammad (PBD) antes del mes de Ramadán se enfoca en la importancia de valorar a los más jóvenes. [13] Este consejo busca preparar a los jóvenes para un futuro de independencia y autonomía. [14]

Los adolescentes y jóvenes que se encuentran en este camino hacia la independencia requieren una atención especial, que combine cuidado y confianza. Los padres tienen un papel fundamental al delegar responsabilidades acordes a su edad, preparándolos para asumir roles importantes en la sociedad. Del mismo modo, las madres pueden enseñar a sus hijas las tareas del hogar, fomentando un ambiente de amabilidad y afecto. [15]

Una de las recomendaciones más cruciales para el cuidado de los hijos es la gestión consciente del uso de las herramientas cibernéticas y los medios de comunicación. El acceso descontrolado a estos medios puede tener consecuencias negativas. Si los padres no supervisan el tiempo que sus hijos dedican a estos ámbitos, corren el riesgo de ser influenciados por contenidos que podrían alejarlos de los valores religiosos. Muchos de los contenidos a los que los niños acceden, como películas, videos, mensajes y música, pueden ser incompatibles con las enseñanzas islámicas y no contribuir a su desarrollo integral.

Por lo tanto, es esencial que los padres ejerzan un control y establezcan límites claros en el uso de estos medios, protegiendo así el bienestar y la formación de sus hijos.

 

4. Mantener los lazos familiares (Silat Ar-Rahim)

Dado que mantener los lazos familiares es obligatorio, este deber debe realizarse en todos los meses del año, pero en el mes de Ramadán se enfatiza más y generalmente se practica más que en otros meses.

 

Nosotros también intentemos tener en cuenta esta recomendación del Mensajero de Dios (PBD): «Mantened los lazos con vuestros parientes» [16] y «Quien en este mes visita a sus parientes, Dios le otorgará Su misericordia en el día de la Resurrección, y quien corte sus lazos familiares en este mes, Dios le negará Su misericordia en el día de la Resurrección». [17]

Se narra que un hombre acudió ante el Mensajero de Dios (PBD) y expresó: “Mis familiares me han dado la espalda y han cortado su relación conmigo. ¿Cuál es mi deber hacia ellos? ¿Debo abandonarlos yo también y romper mis lazos?”. El Profeta (PBD) respondió: “Si haces eso, Dios os abandonará a todos y os apartará de Su misericordia”.

Luego, el Profeta (PBD) le enseñó tres mandamientos fundamentales:

“Si alguien rompe sus lazos contigo, restablece tú el vínculo y no cortes el parentesco ni la amistad. A aquel que te privó de una bendición, otórgale el bien y no lo prives. Y si alguien te ha hecho daño, perdónalo”.

En otra narración, durante un discurso a sus compañeros, el Profeta (PBD) declaró:

“Aconsejo a los presentes, a mi comunidad entera e incluso a aquellos que vendrán en el futuro hasta el Día de la Resurrección, que no descuiden el deber de mantener los lazos familiares. Incluso si el cumplimiento de este deber divino implicase viajar a un lugar lejano, soportad la fatiga del viaje y cumplid con esta tarea moral y social”. (ver: Kulaini, Usul Kafi, volumen 2, página 150; Qomi, Safina al-Bihar, tomo 1, p. 515;)

En el sermón 209 de Nahy al-Balaqa, se relata que el Imam 'Alí (P) viajó a Basora para visitar a 'Alaa Ibn Ziyad Harithi, uno de sus compañeros. Al ver la amplitud de su casa, le dijo:

“¿Qué pretendes hacer con esta casa tan grande en este mundo, cuando en el Más Allá necesitarás una morada aún mayor?.. Sin embargo, si deseas alcanzar la vasta morada de la Otra Vida a través de esta casa, entonces alimenta en ella a la gente, mantén tus relaciones familiares y cumple con los derechos que Dios te ha confiado. De este modo, gracias a esta casa, lograrás la morada del Más Allá”.

En otro hadiz, se cuenta que una persona fue ante el Imam Sadiq (P) y criticó a los ricos, hablando mal de ellos. El Imam (P) le reprendió diciendo:

“¡No hables así! Siempre que una persona acaudalada mantenga sus lazos familiares y sea benevolente con sus hermanos religiosos, Dios duplica su recompensa. Pues Dios dice: ‘Y no son vuestros bienes ni vuestros hijos lo que os acercará a Nosotros, sino quienes crean y obren rectamente; esos obtendrán el doble de recompensa por lo que hicieron y estarán a salvo en los aposentos elevados’”.

Asimismo, el Imam Sadiq (P) preguntó a uno de sus compañeros: “¿Amas a tus hermanos en el Islam?”. Él respondió que sí. El Imam (P) inquirió: “¿Los invitas a tu casa?”. El hombre contestó: “Sí, no suelo comer solo; siempre como acompañado de dos, tres o más amigos”.

Entonces, el Imam (P) le dijo: “La virtud que ellos te aportan es mucho mayor que la que tú les ofreces a ellos”.

El narrador, sorprendido, exclamó: “Yo les doy de comer y los invito a mi hogar, ¿cómo es posible que su beneficio para mí sea mayor?”. El Imam (P) sentenció:

“Cuando ellos entran en tu hogar, traen consigo el perdón de Dios para ti y tu familia; y cuando salen, se llevan vuestros pecados”.

Según los sabios de la ética islámica, mantener los lazos familiares (Silat al-Rahim) es una parte integral de la vida de un creyente. Este acto no solo brinda beneficios personales y sociales, sino que es recompensado con inmensas bendiciones divinas. [18]

 

5. Honrar a los huérfanos

La quinta recomendación del Profeta del Islam (PBD) en este sermón se refiere a los huérfanos, exhortando a la comunidad a no permitir que la ausencia del padre se convierta en una causa de sufrimiento y desamparo para ellos. [19]

En otra parte del Sermón de Sha‘baniya, el Profeta dice:

«Quien honre en este mes a un huérfano, Dios lo honrará el Día del Juicio». [21]

La extraordinaria importancia de ayudar y proteger a los huérfanos se refleja ampliamente en las narraciones islámicas. A modo de ejemplo, se relata que un joven se acercó al Profeta del Islam y dijo:

«Soy un joven huérfano; tengo una hermana huérfana y una madre viuda. He venido a pedirte algo de comida».

El Profeta (PBD) llamó a Bilal y le dijo:

«Ve a nuestra casa y trae la comida que haya».

Bilal fue y regresó con veintiún dátiles, que constituían todo el alimento disponible en la casa del Profeta (PBD). El Profeta se los entregó al joven y dijo:

«Siete son para ti, trece para tu hermana y el resto para tu madre».

De esta manera, el Mensajero de Dios repartió todo el sustento de su hogar entre aquella familia huérfana.

Mu‘adh, uno de los compañeros del Profeta que presenció la escena, acarició con afecto la cabeza del muchacho. Entonces, el Profeta del Islam (PBD) se dirigió a él y le preguntó:

«¿Sabes cuál es la virtud de lo que acabas de hacer?»

Mu‘adh respondió:

«No, ¡oh Mensajero de Dios!»

El Profeta (PBD) dijo entonces:

«A quien se haga cargo de un huérfano, le muestre cariño y pase su mano con ternura sobre su cabeza, Dios le concederá una recompensa por cada cabello que toque, borrará un pecado por cada cabello y elevará su rango un grado por cada cabello». [22]

El Imam ‘Alí (P) advierte que la opresión hacia los huérfanos y las mujeres viudas atrae el castigo divino y la pérdida de las bendiciones.

Asimismo, el Profeta del Islam afirmó en un hadiz que en el Paraíso existe un lugar llamado Dar al‑Farah (la Casa de la Felicidad), al cual solo entrarán aquellos que hayan llevado alegría a los corazones de los huérfanos de los creyentes. (Payande, Nahy al‑Fasaha, vol. 1, p. 175)

Por su parte, el Imam Baqir (P) dijo:

«Quien posea cuatro cualidades, Dios le edificará una morada en el Paraíso: cuidar de un huérfano, mostrar compasión hacia los débiles y enfermos, amar a sus padres y ser amable y afectuoso con quienes están bajo su responsabilidad». [23]

 

6. Controlar la Lengua

El primer consejo individual que el Mensajero de Dios (PBD) da a quienes ayunan en Ramadán es cuidar lo que dicen [24]. Proteger la lengua es el paso inicial para la autoconstrucción y el acercamiento a Dios [25].

Los sabios de la ética también destacan la importancia especial de “guardar la lengua”. Ellos creen que quien busca la Verdad no tendrá éxito si no evita los pecados verbales, incluso si realiza muchos actos de adoración o sacrificios físicos y espirituales.

La atención a este tema es la llave para purificar el alma y transitar el camino hacia Dios; quienes se estanquen en este punto, no podrán alcanzar las metas espirituales superiores [26].

Por eso, el Profeta (PBD) dijo en una narración: «Nadie se libra de los pecados hasta que guarda su lengua» [27].

Sobre la importancia de este control, es suficiente mencionar un relato del noble libro Al-Kafi:

Un hombre fue ante el Profeta (PBD) y le dijo: “¡Oh Mensajero de Dios, aconséjame!”. Él respondió: “Guarda tu lengua”.

El hombre volvió a decir: “¡Oh Mensajero de Dios, aconséjame!”. Él repitió: “Guarda tu lengua”.

Dijo por tercera vez: “¡Oh Mensajero de Dios, aconséjame!”. Él insistió: “Guarda tu lengua. ¡Ay de ti! ¿Acaso existe algo que arroje a la gente al Fuego que no sea lo cometido por la lengua?” [28].

 

7. Controlar la mirada

Lo que observamos tiene un gran impacto en nuestra felicidad y trayectoria de vida, razón por la cual se recomienda: «Bajad vuestra mirada ante lo que no es lícito mirar» [29]. A veces, un simple vistazo puede alterar la vida de una persona, provocando conflictos, problemas serios e incluso delitos. Por tanto, se debe evitar la mirada prohibida (Haram) para mantenerse a salvo de sus efectos nocivos [30].

Sobre esto, el noble Profeta del Islam (PBD) dice:

«La mirada [ilícita] es una flecha envenenada de las flechas de Iblís. Quien renuncie a ella únicamente por temor a Dios, recibirá de Él una fe tal que sentirá su dulzura en el corazón» [31].

 

8. Controlar el oído

Lo que escuchamos, igual que lo que decimos y vemos, influye directamente en nuestra felicidad o desventura. Por eso es vital filtrar lo que llega a nuestros oídos, siguiendo el consejo del Profeta (PBD): «Y [cerrad] vuestros oídos ante lo que no es lícito escuchar» [32].

El Islam enseña que quien escucha un chisme o murmuración (Qibah) es socio en ese pecado. El chisme se define como hablar de los defectos ocultos de alguien a sus espaldas (sean defectos físicos, de comportamiento o morales) de una forma que le molestaría si lo supiera.

El Mensajero de Dios (PBD) fue claro al decir: «El que escucha el chisme es uno de los que cometen el pecado del chisme» [33].

No basta con escuchar en silencio; las narraciones indican que se debe defender al ausente. Un hadiz del Profeta (PBD) advierte: «A quien no defienda a su hermano cuando murmuran de él, pudiendo hacerlo, Dios lo abandonará en este mundo y en el otro» [34].

Y añade en otra enseñanza: «Si se habla mal de alguien en tu presencia, defiende a ese hombre, reprende al grupo por su pecado y sal de esa reunión» [35].

En conclusión, en el mes de Ramadán hay que proteger los oídos de todo lo prohibido (Haram). El ayunante debe evitar escuchar música ilícita, mentiras, calumnias, rumores y cualquier conversación que conduzca al pecado [36].

 

9. Arrepentimiento de los pecados

El Profeta (la paz sea con él) en su sermón de Sha'baniya, recomienda el remordimiento y arrepentimiento por los pecados y las faltas, seguido del retorno a la gracia y misericordia de Dios, el Bondadoso. [37]

Es crucial entender que el arrepentimiento no se limita a la mera repetición verbal de "Astaqfirul-lah" (Pido perdón a Dios). Este proceso integral requiere cumplir con ciertas condiciones y pilares fundamentales. Cuando el arrepentimiento se realiza de manera completa y sincera, con sus requisitos cumplidos, tiene el poder de borrar por completo el pecado y sus consecuencias del alma y el espíritu humano. [38] En este sentido, una tradición profética (hadiz) del Islam declara: "Quien se arrepiente del pecado es como quien no tiene pecado". [39]

El arrepentimiento por los pecados es una obligación inmediata y debe realizarse lo antes posible. Si bien el arrepentimiento es bienvenido en cualquier momento, el mes de Ramadán se considera la "primavera del arrepentimiento", un período en el que las puertas del perdón y la misericordia divina se abren aún más a la humanidad. [40]

 

10. Súplica, especialmente después de las oraciones

La súplica, un medio poderoso para la cercanía con Dios, trasciende tiempo y lugar, aunque ciertos momentos y entornos elevan su potencial de ser respondida. Tradicionalmente, después de las oraciones y, especialmente, durante el mes sagrado del Ramadán, se considera un tiempo propicio para la súplica. [41]

El Profeta (PBD) enfatizó la importancia de la súplica en el Sermón de Sha’baniya, declarando: “Vuestras súplicas en este mes son respondidas” [42], e instando a “levantar vuestras manos hacia Él en súplica durante las oraciones” [43]. Esta conexión se fundamenta en la revelación divina. En la sura Al-Baqara, tras los versículos sobre el ayuno, Dios declara: “Y cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí, [di que] ciertamente estoy cerca. Respondo a la súplica del suplicante cuando Me invoca. Así pues, que me respondan y crean en Mí, para que puedan ser guiados”. [45] Esta cercanía divina se relaciona directamente con el ayuno, sugiriendo que la súplica del ayunante tiene una mayor probabilidad de ser aceptada, ya que la persona que ayuna es amada por Dios, quien no rechaza las peticiones de sus seres queridos. [46]

El Profeta (PBD), continuando con el Sermón de Sha’baniya, también delineó las condiciones para una súplica efectiva: “Pedid a Dios, vuestro Señor, con intenciones sinceras y corazones puros”. El Profeta (PBD) destaca dos elementos esenciales: la sinceridad de la intención y la pureza del corazón, el asiento de la intención humana, libre de rencores y vicios morales. [47]

 

 

Referencias:

[1] Wasa’il al-Shia (Ed. Qom), vol. 10, p. 313; (Arca de Salvación, p. 95).

[2] Ibíd; (Arca de Salvación, p. 96).

[3] Nahy al-Fasahah, p. 399; (La vida a la luz de la ética, p. 213).

[4] Tafsir Nemuneh, vol. 11, p. 208.

[5] Arca de Salvación, p. 96.

[6] Ciento cincuenta lecciones de vida, p. 159.

[7] Wasa’il al-Shia, vol. 10, p. 313.

[8] Al-Kafi, vol. 2, p. 349.

[9] Luces de Guía, p. 363.

[10] Arca de Salvación, p. 97.

[11] Mishkat al-Hidayah, p. 109.

[12] Nahy al-Fasahah, p. 664.

[13] Wasa’il al-Shia, vol. 10, p. 313.

[14] Mishkat al-Hidayah, p. 109.

[15] Arca de Salvación, p. 97.

[16] Wasa’il al-Shia, vol. 10, p. 313.

[17] Ibíd.

[18] Ver: Kulaini, Kafi, volumen 3, página 229, página 32; Kulaini, Kafi, volumen 2, página 201, h8; Kulaini, Kafi, volumen.2, pág.152, h.15

[19] Wasa’il al-Shia, vol. 10, p. 313.

[21] Wasa’il al-Shia, vol. 10, p. 313.

[22] Tafsir Nur al-Thaqalayn, vol. 5, p. 597.

[23] Saduq, Zawab al-A’mal, p. 298.

[24] Wasa’il al-Shia, vol. 10, p. 313.

[25] Arca de Salvación, p. 99.

[26] Ética en el Corán, vol. 1, p. 298.

[27] Bihar al-Anwar, vol. 75, p. 178.

[28] Al-Kafi, vol. 2, p. 115.

[29] Wasa’il al-Shia, vol. 10, p. 313.

[30] Arca de Salvación, p. 99.

[31] Mustadrak al-Wasa’il, vol. 14, p. 268.

[32] Wasa’il al-Shia, vol. 10, p. 313.

[33] Bihar al-Anwar, vol. 72, p. 226.

[34] Bihar al-Anwar, vol. 74, p. 58.

[35] Nahy al-Fasahah, p. 202.

[36] Arca de Salvación, p. 99.

[37] Wasa’il al-Shia, vol. 10, p. 313.

[38] Tafsir Nemuneh, vol. 24, p. 295.

[39] Uyun Akhbar al-Rida, vol. 2, p. 74.

[40] Arca de Salvación, p. 100.

[41] Ibíd, p. 99.

[42] Wasa’il al-Shia, vol. 10, p. 313.

[43] Ibíd.

[44] Baqara, aleya 183.

[45] Ibíd, aleya 186.

[46] Dichos de los Infalibles, vol. 2, p. 125.

[47] Wasa’il al-Shia, vol. 10, p. 313.

 

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